jueves, 20 de septiembre de 2012

LA EDUCACION SUPERIOR EN AGUA DULCE, LOGROS Y DESENCANTOS.


LA EDUCACION SUPERIOR EN AGUA DULCE, LOGROS Y DESENCANTOS.

 

Por:

Carlos Alberto Chiñas Narváez

Lic. En Comunicación.

 

                El problema de la carencia de la educación superior en nuestra ciudad se ha ido disminuyendo en los últimos años, pero todavía hay mucho camino por recorrer.

 

Hoy en día, existen ofertas educativas muy significativas que nos permiten estudiar una carrera universitaria sin tener que abandonar nuestro núcleo familiar o tener que viajar todos los días arriesgando nuestra integridad física; pero este logro ha sido a base de lucha, de tenacidad y de querer realmente provocar en nuestro municipio un progreso constante que nos ha permitido visualizar un Agua Dulce próspero y con ganas de salir adelante.

 

Quién no recuerda cuando en años anteriores nuestros hijos, nuestros amigos, nuestra familia, tenía la necesidad de emigrar a otras ciudades para continuar con sus estudios universitarios. Hoy, en cambio, vemos con agrado como la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, propuesta por el Dr. Javier Duarte de Ochoa, Gobernador Constitucional de nuestro Estado y recientemente aprobada por unanimidad por el Congreso del Estado, oferta ya licenciaturas tales como: Derecho, Psicopedagogía, Trabajo Social, Informática Administrativa, Educación Física, Inglés, Administración de Empresas y Criminología y Criminalística. Oferta, por cierto, bastante amplia para cubrir  mucha de la necesidad educativa que padece nuestro municipio.

 

Pero no solo es cubrir la demanda, si no alcanzar objetivos claros que permitan la incorporación de nuevos conocimientos, de nuevas propuestas y de nuevos profesionistas que se sumen al progreso de nuestra Ciudad, logrando con ello el pago recíproco en su compromiso social y humanista. Lo anterior, en razón a que las últimas décadas que antecedieron al nuevo milenio han impuesto a las Instituciones de Educación Superior (IES), nuevos desafíos y nuevas contradicciones provocadas por las profundas transformaciones ocurridas en el ámbito socioeconómico, político, tecnológico y científico que han pautado las nuevas condiciones en las que tiene lugar la proyección de los sistemas educativos en el mundo y entre ellos se encuentran:

 

·         El nuevo valor del conocimiento sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. La llamada, según A. Toffer, “Sociedad del Conocimiento”.

·         La aproximación cada vez mayor entre la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas.

·         El “rendir cuentas” de su gestión ante la sociedad, en contraposición a una institución secularmente instalada sin sanción ni obligación.

·         Incentivar en el hombre el desarrollo de valores de carácter ético, de solidaridad, de equidad, de una concepción del mundo, como resultado de una formación humanista.

 

La Educación Superior ya es una realidad en nuestra ciudad y debemos juntos provocar la simbiosis entre Pueblo y Educación para construir los puentes que nos permita el crecimiento conjunto entre Institución y Sociedad, para alcanzar con ello las nuevas condiciones que reclaman nuestra atención como universitarios. Son más los logros que los desencantos de la Educación Superior en Agua Dulce, pero de nosotros depende consolidar este gran proyecto educativo.

 

 

LIDERAZGO AUTOCRATICO VS LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL


 

LIDERAZGO AUTOCRATICO VS

LIDERAZGO TRANSFORMACIONAL

 

Por: Carlos Alberto Chiñas Narváez

            Lic. En Comunicación y estudiante de la Maestría en Educación

            Por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.

Campus Agua Dulce, Veracruz.

           

 

            “La regla de un líder es…Toda falla es tu falla”. Sin duda descubrimos que se ejerce ahí, en esa frase un liderazgo AUTOCRATICO.

 

No podemos ni debemos sentirnos el superior en todo…debemos de permitir que nuestro allegados, ya sean compañeros de trabajo, alumnos o familiares pueden tener confianza en sí mismos.

 

Por eso, antepongo el liderazgo TRANSFORMACIONAL. Este tipo de liderazgo nos permite crecer juntos, en unidad y todos al mismo tiempo.

 

No es fácil ejercer un liderazgo. Hay ocasiones en que es necesario un liderazgo autocrático, pues lo enraizado que se encuentra a veces las actitudes culturales no nos permiten lograr un cambio de mentalidad, pero ese tipo de liderazgo debe ser inicial y cambiar paulatinamente al liderazgo transformacional.

 

La vida es una ruleta que en cada instante cambia y gira. Por eso no podemos solamente aplicar un tipo de liderazgo.

 

Toda mi vida he creído fielmente que el ser humano posee en su interior los dos tipos de liderazgo, tanto el autocrático como el transformacional y debemos saberlos combinar.

 

Decía don Benito Juárez: “en una mano la flor de la comprensión y en la otra el látigo de la imposición”. En pleno siglo XXI, estamos llamados a ser líderes transformacionales tanto como amigos, como padres, como pareja, como docentes, como seres humanos…no hay más.

 

¿Y tú?... ¿Eres un líder autocrático o transformacional?

 

Ahí…Se los dejo de tarea…

viernes, 7 de septiembre de 2012

DE LA INTERACCION SOCIAL A LAS INSTITUCIONES SOCIALES


 

DE LA INTERACCION SOCIAL A LAS INSTITUCIONES SOCIALES

FORO DE DISCUSIÓN
 

Por: Carlos Alberto Chiñas Narváez
            Lic. En Comunicación y estudiante de la Maestría en Educación
            Por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.
Campus Agua Dulce, Veracruz.

 

            Ha resultado por demás interesante conocer los resultados de una investigación encaminada a conocer los hábitos sociales de los seres humanos, mismos que por el propio progreso y evolución cambian de generación en generación.

 

Este texto de Michael Tomasello, editado por Katz España 2010, nos brinda un excelente paralelismo entre el actuar social de los chimpancés y los seres humano. Nos habla muy claramente sobre el proceso evolutivo “De la interacción social a las instituciones sociales”.

 El hombre como ser social, desde sus inicios comprendió que le era muy necesario asociarse para sobrevivir, para resistir el embate de la propia naturaleza que lo recibe indefenso en sus tierras hostiles y violentas.

Michael Tomasello plantea desde el inicio un interrogante, que aunque no la plantea como tal desde el comienzo, se puede visualizar entre las líneas de su texto cuando argumenta “que en las investigaciones actuales acerca de la evolución comportamental humana, el problema central es el altruismo y específicamente como surgió”.

Ante la pregunta: ¿Es un problema el altruismo como acción social del ser humano? el autor, razonablemente cita a Christine Korsgaar quien afirma: “la escena moral primigenia…no es aquella en que yo hago algo por ti o tú haces algo por mí, sino aquella en que nosotros dos hacemos algo juntos”.

Y a pesar de ello, Michael Tomasello, sube a la palestra de la discusión su planteamiento hipotético cuando lanza su predicamento: “hasta ahora, no hay una respuesta aceptada por todos para esa pregunta, pero tampoco son escasas las hipótesis. El problema estriba (se plantea el autor) en que debe haber alguna manera de que el individuo que se sacrifica no renuncie totalmente a la existencia propia o de su progenie…”

 Para reorientarnos en esta discusión, el autor plantea desde el inicio, que la cuestión no es sencilla porque el altruismo va mas allá de lo que crea que vas a hacer tu…y le da nombre a su hipótesis evolutiva: modelo de Silk para los monos antropides y modelo de Skyrms para los seres humanos. Y he allí lo interesante de su planteamiento, pues procura durante toda su investigación crear un paralelismo de conducta entre seres humanos y monos.

 Para explicar su hipótesis evolutiva, nos encontramos con tres aspectos básicos en el desarrollo social del hombre, incluyendo su adaptabilidad por coincidencia, necesidad de supervivencia o poder de control total de la acción social, explicándolo de la siguiente manera:

“para pasar de las actividades grupales de los monos antropoides a la colaboración humana debieron cumplirse tres procesos básicos. En primer lugar, y más importante, los seres humanos primitivos tuvieron que desarrollar algunas habilidades y motivaciones cognitivos sociales apreciables a fin de comunicarse entre sí y coordinar actividades tendientes a metas comunes que implicaran división del trabajo entre diversos individuos, habilidades y motivaciones a las que me referiré como intencionalidad compartida. En segundo lugar, incluso para iniciar esas actividades de colaboración, los primitivos seres humanos tuvieron, antes que nada, que volverse más tolerantes y confiar más en los otros que los monos antropoides, en especial con respecto al alimento. En tercer lugar, esos seres humanos más tolerantes y colaboradores debieron desarrollar algunas prácticas institucionales de nivel grupal que involucraran normas sociales y asignaran a los roles institucionales una categoría deóntica.”


Los tres grupos de procesos a los que se refiere el autor, son:

                                    1.- La coordinación y la comunicación

                                   2.- La tolerancia y la confianza

                                   3.- Las normas y las instituciones.

 
Y aunque es bastante clara su teoría, el autor discute los resultados de la investigación y acompaña perfectamente su planteamiento hipotético con una pregunta muy precisa… ¿Por qué cooperamos?

A continuación, retomaremos los planteamientos del autor e iremos comentando nuestro punto de vista en referencia. Comencemos con el primero:

 1.- COORDINACIÓN Y COMUNICACIÓN.

             La mayor parte de las especies sociales forrajean en grupo de una manera u otra, sobre todo para defenderse de los depredadores. En muchas especies de mamíferos, los individuos también entablan relaciones específicas con otros, lo que lleva a la formación de coaliciones y alianzas para la competencia endogrupal por los alimentos y las parejas.

Los seres humanos hemos aprendido a coordinarnos y a comunicarnos por una necesidad inherente a la supervivencia y eso ha sido fundamental y básico para su evolución…es lo que conocemos como “las actividades cooperativas compartidas”. El hombre no puede vivir en soledad, es una necesidad innata el estar en coordinación con sus pares para establecer un progreso basado en la comunicación. El hombre desde sus inicios ha sido un ser social y eso le ha bastado para alcanzar un alto grado de desarrollo y evolución.

En la comunicación humana, la perspectiva individual dentro de la atención conjunta desempeña un papel fundamental, pues aunque el ser humano nace solo, crece solo, se desarrolla solo, lo hace dentro de un grupo social y es por ello que necesita coordinarse y comunicarse.

 De modo que la comunicación cooperativa humana surgió evolutivamente en un principio dentro del marco de actividades de colaboración porque esas actividades constituyen el terreno común necesario para establecer tópicos comunes y porque así se generaron en su principio.

En segundo término, hablemos de:

 2.- TOLERANCIA Y CONFIANZA.

             “Según la explicación canónica de la socialidad, las especies animales se transformaran en especies sociales para protegerse contra los predadores pues la defensa es más fácil cuando se actúa en grupo. Cuando no se necesita protección, es mejor para los individuos forrajear solos para conseguir alimentos porque en ese caso no tienen que compartir constantemente con otros”.

“Cuando dos de nosotros participamos de una actividad en colaboración que nos beneficia mutuamente, cuando te brindo ayuda para que desempeñes tu rol, -ya sea físicamente, ya sea dándote información útil- también me estoy ayudando a mi mismo pues el feliz término de la actividad común. De modo que las actividades mutualistas constituyen un entorno protegido en el cual pueden darse los primeros pasos evolutivos hacia motivaciones altruistas”.

El hombre ha aprendido con el paso del tiempo que debe ser tolerante y confiar en su prójimo para alcanzar sus metas. Que debe practicar el altruismo como medio para socializar y aunque sean en muchas ocasiones utópicos hay muchos escenarios donde el hombre se convierte en hombre y deja de ser aquel primate que solo reacciona con los estímulos superficiales.

El tercer punto, nos habla de la importancia de LAS NORMAS E INSTITUCIONES. “en las actividades de colaboración mutualista, los dos sabemos que dependemos del otro para alcanzar la meta común. Esta situación modifica en algo fundamental la normatividad individual de la acción racional y la transforma en una suerte de normatividad social para la acción racional conjunta.

 Las normas aportan la base de confianza necesaria para que los roles neutrales con respecto a los agentes y las actividades cooperativas que implican metas comunes y atención conjunta se canalicen como instituciones sociales. Pero las realidades convencionales características de las instituciones sociales dependen de otro factor además: un tipo especial de imaginación y de comunicación simbólica.

 Este último punto nos habla de la madurez alcanzada por el hombre, pues ha dependido de su capacidad de adaptación para lograr crear y vivir en sociedad. Aunque aún hay mucho camino por recorrer, el hombre ha llegado a un punto clave para su progreso y desarrollo y es entonces cuando podemos responder la pregunta: ¿Por qué cooperamos? Porque estamos diseñados física y emocionalmente para apoyarnos mutuamente y progresar.

Ahora bien, para ir concluyendo este reporte de lectura hablaremos sobre el foro de discusión y retomaremos las ideas principales de los que analizaron y estudiaron la hipótesis evolutiva de Michael Tomasello.

 JOAN B. SILK

 Las interacciones reiteradas pueden generar confianza y tolerancia. La teoría de la reciprocidad contingente surgió de comprender que la cooperación entre individuos que devuelven los favores puede ser provechosa para los dos y puede constituir una estrategia estable siempre que los dos participantes sigan cooperando.

Para Tomasello, las inclinaciones sociales altruistas nacen de los beneficios que brinda la cooperación mutualista, pero bien podría ser que ocurriera lo contrario. El hecho de que los seres humanos hayan llegado a tener inclinaciones sociales altruistas admite varias explicaciones distintas: crianza cooperativa, selección cultural por grupos, reciprocidad indirecta entre otras.

CAROL S. DWECK

Michael Tomasello es un verdadero adelantado que incursiona con valor en territorios que otros no han osado recorrer. No solo formula una pregunta fundamental –“¿Qué es lo que nos hace específicamente humanos?”- sino que lleva a cabo ingeniosos experimentos para confirmar su hipótesis. Además, la respuesta que nos da no es la tan manida de que los seres humanos son increíblemente inteligentes, sino que agrega algo más: que somos increíblemente generosos.

 BRIAN SKYRMS

 Puede existir trabajo en equipo sin que haya razonamiento en equipo. No creo que el trabajo en equipo sea un atributo especial de los seres humanos ni que exija necesariamente capacidades humanas. Puede ser que los seres humanos cooperen más que los chimpancés, pero estamos muy lejos de ser la especie más cooperativa del planeta.

 
ELIZABET S. SPELKE

 Michael Tomasello se ha propuesto explicar las hazañas cognitivas de nuestra especie. Se pregunta porque somos la única especie viviente que transforma su entorno con la agricultura y las herramientas; porqué analizamos y codificamos nuestro medio físico y social inventando disciplinas como la historia y la geografía y creando instituciones sociales; porqué, en fin, enriquecemos el mundo material y social aventurándonos en empresas tales como la literatura y la música, el teatro y los deportes, la matemáticas y las ciencias.

 Las investigaciones de Tomasello son alentadoras y nos permiten augurar que el próximo decenio será tan fructífero como el anterior. Las preguntas fundamentales acerca de la naturaleza y el conocimiento humano –pregunta acuciante durante milenios- comienzan a tener respuesta: creo que darán frutos pronto, en particular a través de los estudios comparativos con los individuos más jóvenes de nuestra especie.

 De esta forma podemos concluir afirmando que el hombre en su afán de progreso ha logrado romper la barrera de la razón y ha logrado establecer parámetros que le permitan determinar hacia dónde ir, hacia donde caminar y encaminar los esfuerzo de supervivencia.

 ¿Por qué cooperamos? Porque somos humanos, porque vivimos en sociedad y porque nos necesitamos unos a otros y sobre todo, necesitamos a nuestra madre tierra para seguir subsistiendo y persiguiendo el sueño inalcanzable de la autorrealización total y espiritual.

 Tenemos un “chance” y ese chance no hay que desaprovecharlo…

 

 

 ¿CÓMO PUEDE EL SER HUMANO REESTABLECER LA RELACIÓN CON SU ENTORNO Y LA NATURALEZA?
Edgar Morín y Nicola Hulot
 

Por: Carlos Alberto Chiñas Narváez
            Lic. En Comunicación y estudiante de la Maestría en Educación
            Por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.
Campus Agua Dulce, Veracruz.
     

         Pareciera un escenario catastrófico los años venideros pues cada día sentimos que el hombre se destruye a sí mismo en su afán de progreso, de dominio y de control en todos los aspectos de la vida, inclusive hay ocasiones que se atreve a jugar a ser Dios.
 
Edgar Morín y Nicola Hulot se plantean una pregunta muy significativa para nuestro tiempo: ¿Cómo puede el ser humano restablecer la relación con su entorno y la naturaleza? Y yo me permito agregarle: ¿Estaremos aun a tiempo?
 
Para entender el planteamiento de estos dos autores, es muy necesario conocer algunos datos de ellos, por ejemplo: Edgar Morín es filósofo, socioantropólogo, profesor investigador y director emérito del Centro Nacional para la investigación Científica. Su trabajo ejerce una fuerte influencia sobre la reflexión contemporánea. Por su parte, Nicolás Hulot, es presidente de la Fundación Nicolás Hulot para la Naturaleza y el Hombre, que emprende numerosas acciones de sensibilización sobre los problemas ecológicos.

 Es de entenderse entonces, la preocupación de los autores que hoy nos ocupa por la relación entre el hombre y la naturaleza.

 Decía Mario Bunge: “mientras los animales solo están en el mundo, el hombre trata de entenderlo; y sobre la base de su inteligencia imperfecta pero perfectible del mundo, el hombre intenta enseñorearse de él para hacerlo más confortable”. Y ese afán de dominio ha hecho que hoy estemos de nueva cuenta al borde del precipicio en torno a cuestiones ecológicas.

 El hombre siempre ha intentado dominar a la naturaleza y ese ha sido el precio de su autodestrucción. El texto original de Morín y Hulot, fue publicado en el año de 2007, pero concebido desde 1972 y aunque pareciera, incluso para los mismos autores, lejano y difícil de entender en virtud de que la sociedad no veía las agresiones graves a la naturaleza si no la carrera por el “progreso” y el “desarrollo”, hoy es lo suficientemente actual como para detenernos un momento y reflexionar sobre lo que hemos estado haciendo con la naturaleza. No se trata solamente de “dominar” y volverlo más “confortable” como menciona Bunge, sino de fortalecer la dinámica del desarrollo sostenible, única vía (y me permito afirmarlo) como la solución más firme ante nuestros problemas con la naturaleza.

 Es por ello, que me permito plantear la discusión de los autores entorno al significado de la palabra “ecología” y presuponen una dificultad de entendimiento del término en su simpleza denotativa, pues afirman que “la palabra “ecología” remiten a lo que denotaban ya los términos bien conocidos: Medio, Entorno y Naturaleza; pero añade complejidad al primero y precisión al segundo, y resta mística e incluso euforia al tercero”.

 En cambio proponen utilizar el término “Ecosistema” pues, argumentan que “la ecología como ciencia natural ha llegado a esta noción que engloba el entorno físico (biotopo) y el conjunto de las especies vivas (biocenosis) en un espacio o nicho dado)…digamos esquemáticamente que el conjunto de los seres vivos en un “nicho” constituye un sistema que se organiza por sí mismo, creándose un conjunto combinatorio, con sus determinismos, sus ciclos, sus probabilidades, sus contingencias. Eso es el ecosistema, (que) se considera a escala de un pequeño –nicho- del planeta”.

 El hombre, tal vez ha entendido mal la sentencia bíblica que decía “vayan y pueblen el mundo, vayan y dominen todo lo que hay en ella”. Tal vez, y parafraseando a Mario Bunge nos enseñoreamos con el dominio y el control del planeta por la simple voluntad de pensar y utilizar la inteligencia.

 En palabras de Jean Piaget podemos decir que “el hombre que piensa estará siempre buscando una síntesis razonada entre sus creencias, los valores que sostiene y aquello que conoce. Esta suerte de síntesis la llamará una fe razonada, pero no de conocimiento”. Es por ello que en su afán de dominio universal ha contravenido las reglas de la madre naturaleza. Tal vez, a un estemos a tiempo de lograr revertir los daños al planeta y eso solo será posible tal y como lo propone Morín y Hulot cuando logremos en verdad tener una conciencia planetaria.

Morín y Hulot afirman en su obra que degradar al ecosistema supone degradar al hombre, pues el hombre, como todo animal, se nutre no solo de energía, sino también de orden y de complejidad. Así pues, cuanto más independiente nos hacemos más dependientes del mundo exterior nos volvemos: éste es el problema de la sociedad moderna que cree emanciparse del mundo exterior dominándolo.

 Cuanto más evolucionado sea un sistema, es decir, más complejo y más rico, más abierto será. El hombre es el más abierto de todos los sistemas, el más dependiente en la independencia.

 Para concluir, debemos de retomar la idea de que el hombre como todo ser vivo es coautor, cooperador y coprogramador de su propio desarrollo. Los autores se atreven a afirmar que es necesario revertir toda la ideología occidental desde Descartes que hacia al hombre sujeto en un mundo de objetos. Es la ideología del hombre como unidad insular, mónada cerrada en el universo contra la que el romanticismo solo logro reaccionar poéticamente, contra la que el cientificismo solo pudo reaccionar mecánicamente convirtiendo también al hombre en una sola cosa. El capitalismo y el marxismo, afirman Morín y Hulot, continuaron exaltando la victoria del hombre sobre la naturaleza, como si aplastar la naturaleza fuese la más épica proeza. Esta ideología de los Cortes y de los Pizarro (citados por Morín y Hulot) del ecosistema conduce de hecho al suicidio; la naturaleza vencida supone la autodestrucción del hombre.

 Ante este escenario, es de suma importancia rescatar lo que significa la conciencia ecológica:

 De acuerdo a Marín y Hulot, la Conciencia ecológica es: 1.- la conciencia de que el entorno es un ecosistema, esto es, una totalidad viva auto-organizada en si misma (espontánea) y 2.- la conciencia de la dependencia de nuestra Independencia, es decir, de la relación fundamental con el ecosistema que nos lleva a rechazar nuestra visión del mundo objeto y del hombre insular.

 La verdadera toma de conciencia ecológica (afirman los autores) supone que el crecimiento industrial no es el marco rígido en el interior del cual deban situarse todos nuestros debates y problemas políticos y sociales; es preciso considerar este crecimiento como un feed back positivo (es decir, el incremento de una desviación con respecto al ecosistema), como un enorme incremento de entropía (esto es, de desorden en el entorno, de las fuerzas de desintegración en el ecosistema) y como una tendencia exponencial que tiende al infinito (es decir, a cero, a la destrucción), como lo haría una explosión demográfica no contralada.

 Por último, quiero retomar dos propuestas de los autores: Primero: “Un problema enorme que es el de la política a escala planetaria, pues es evidente que el control del crecimiento debe venir de las necesidades planetarias y no sólo de las naciones industrializadas” y segundo: “Hay que plantear la cuestión del desarrollo del hombre, es decir de una mutación de la organización social entera”.
 
Solo cabría preguntarnos: ¿Cómo conjugar los intereses sociales y culturales de la humanidad? Y ¿Podrá la humanidad sujetarse a una política planetaria?

 

viernes, 10 de agosto de 2012

“LA HABILIDAD ÉTICA”. Reporte de lectura

“LA HABILIDAD ÉTICA”

AUTOR: FRANCISCO J. VARELA


Reporte de lectura
Por: Carlos Alberto Chiñas Narváez
Lic. En Comunicación y Estudiante de la Maestría
En Educación por la UPAV-Agua Dulce.


            Hablar de la Ética es sumamente difícil en estos tiempos de materialismo puro donde lo importante es la vieja tradición del Capitalismo “Dejar hacer, dejar pasar”, por lo que en ocasiones, pareciera que solo se trata de una moda o un escaparate donde solamente el espíritu de libertad y vida buena se enseñorea en los pasillos de la autodestrucción humana.

No quiero iniciar este reporte de manera trágica y negativa, pero si quiero dejar muy claro que aunque es un tema que me apasiona en ocasiones me parece que es un sueño por demás difícil de cumplir y más aun de realizar por el bien mismo de la sociedad.

Aventurarse al pensamiento ético como lo ha hecho el autor que en este momento nos incumbe, es por demás complicado, tomando en cuenta las diferencias marcadas entre las diferentes culturas humanas que hasta la fecha han no solo desunido el espíritu humano, sino que han puesto en riesgo la supervivencia de la raza humana.

Aunque el autor nos advierte de que ha enfocado sus argumentos desde la ecología filosófica de nuestro tiempo, resulta un tanto cuanto difícil de entender y asimilar su criterio y aun más, ponerlo en práctica, mas sin embargo, justo es mencionar que su espíritu aventurero nos lleva a conocer estudios de tradiciones orientales.

Y si partimos de su premisa “Que un entendimiento de la ética en un marco no determinado por la moral, como el que propongo, desempeña un papel crucial en nuestro confuso y desconcertante mundo moderno” podremos entender que la ética no debe ser impuesta desde fuera, sino que debe ser emanada desde dentro, desde el interior del ser humano y a la par de su espíritu moral.

El hombre aunque sea “eminentemente caótico” puede lograr un autoconocimiento dirigido de tal forma que pueda hallarse ante Dios y ante los hombres para dejar en claro que su legado sea precisamente la aplicación de la ética desde una perspectiva ecológica y filosófica.

Don Francisco J. Varela, en su obra “La habilidad Ética” nos habla de tres perspectivas que le permiten ir construyendo su oportunidad para presentarnos todo el espectro de pensamientos y de reflexiones personales que durante algún tiempo le habían ocupado en su vida académica y es por ello que su obra la divide en tres partes: Procedimientos y conceptos, sobre la competencia ética y la corporeización de la vacuidad.

Hablemos de la primera: Procedimientos y conceptos. Es conveniente en este momento tratar de ubicar la conceptualización que el autor realiza tanto de la habilidad ética como de todos los elementos que utiliza para transmitirnos su postura y tratar de entender su posicionamiento.

Comienza su obra con una premisa fundamental para ubicarnos en su contexto y menciona: “La ética se encuentra más cerca de la sabiduría que de la razón, más cerca de llegar a comprender lo que es el bien, que de juzgar correctamente situaciones concretas”.

Varela centra su discusión en la importancia de la distinción entre los “que defienden una moral critica y encerrada en sí misma, centrada en principios prescriptivos y aquellos que buscan una ética activa y comprometida basada en la tradición que identifica el bien” y lo anterior se justifica por la propia formación que tuvo en su crecimiento académico casi de la mano de Maturana, aquel filosofo que nos hablo de la biología del amor y tomando en cuenta la información que proporciona el portal Wikipedia encontramos que: “En 1970, Francisco J. Varela declinó una oferta de trabajo en Harvard para asumir otra en la Universidad Técnica del Estado (actual Universidad de Santiago), una decisión parcialmente motivada por la elección para la presidencia de su país de Salvador Allende, a quien Francisco, de orientación política izquierdista, apoyaba incondicionalmente.

Fue un tiempo de esperanza en el que el socialismo prometía un nuevo orden social y económico más igualitario en Chile.[1

Varela se interesa en desarrollar una metodología para la investigación de fenómenos, que denomina neurofenomenología, en que intenta conciliar la mirada científica con la experiencia vital. Sobre esta forma de enfocar el estudio de la conciencia, se pueden encontrar influencias en la fenomenología de Maurice Merleau-Ponty, discípulo de Edmund Husserl. Sin embargo, más importante es al respecto el acercamiento que realiza Varela a disciplinas de conocimiento oriental, como el budismo, la practicó en el transcurso de su vida, y con la que intentó generar un diálogo científico”.

No es de extrañarse entonces cuando se justifica diciendo que hay tres tradiciones de conocimientos orientales: el confusionismo, el taoísmo y el budismo los cuales le conducen a afirmar que una “una persona sabia es aquella que sabe lo que está bien y lo hace”.

De igual forma se cuestiona (y aquí es donde replantea su “Habilidad ética”) diciendo: “¿Cómo se puede entender de manera optima el comportamiento ético? Y ¿Cómo se desarrolla y florece en el ser humano?

Tomando en cuenta que Varela, autor chileno, biólogo, estudioso de la neurociencia, la ciencia cognitiva, medico y filosofo, analiza el fenómeno de la conciencia, la percepción y los estados de conciencia y como lo hemos mencionado, analiza el pensamiento ético desde la ecología filosófica, nos permite conocer las múltiples aristas del ser humano pudiendo definirlo como “un universo en sí mismo, bueno, bondadoso naturalmente y eminentemente caótico”.

Varela afirmaba que la ética es una habilidad y sostiene en su segunda perspectiva que “uno de los principales razonamientos del capítulo 1 era que los filosos y científicos que se han dedica al estudio de la mente se han olvidado de todo comportamiento eficaz que fuera inmediato central y extendido, a favor de una exploración del análisis intencional y deliberado”, es por ello que comentaremos sobre la Competencia Ética.

En este rubro, es importante destacar que de acuerdo a Varela, “además de que adquirimos el comportamiento ético de la misma manera que el resto de los comportamientos: todos ellos se  nos hacen imperceptibles a medida que vamos creciendo en la sociedad en la que vivimos. Esto es así porque, como ya sabemos, el aprendizaje es circular; aprendemos lo que se supone que debemos de ser para ser aceptados como aprendices”, la ética se vuelve entonces una competencia en el sentido estricto de las acciones que desarrollamos en las diferentes situaciones en las que nos encontramos y como procedemos.

La competencia ética, parafraseando a Varela, podemos entenderla como la capacidad que despliega el ser humano ante las distintas situaciones sociales, culturales, religiosas e incluso emocionales para resolverlas de la mejor manera y aunque nos conduce hacia sus tendencia de ubicar nuestros aspectos culturales y éticos en las culturas orientales, se apoya en un filosofo llamado Mencio, uno de los primeros confusionista del siglo IV a. C. quien afirmaba que “ la ética y el desarrollo de una persona virtuosa radica en la suposición de que la naturaleza humana es capaz de prosperar y de que las personas están en disposición de conseguir ese crecimiento. Entiende Mencio que la disposición natural del ser humano, junto a unas condiciones de desarrollo adecuadas, determina las respuestas emocionales de los individuos”.

            Solo las personas verdaderamente virtuosas ponen la suficiente atención a su naturaleza de manera correcta y son así capaces de comprender un hecho en términos de su propia experiencia y asegurarse de que continúa fácilmente con una extensión adecuada. Para estas personas virtuosas, el juicio moral que se convierte en acción inmediata y espontánea no es diferente de la verdadera descripción” y es ahí donde visualizamos la competencia ética que defiende Varela basándola en las culturas orientales, distinguiendo las acciones verdaderamente virtuosas de aquellas que solo lo son en apariencia: “una acción solo es plenamente virtuosa si mana de una disposición activada. Un aspecto crucial del pensamiento de Mencio afirma que una actuación puede considerarse correcta pero no virtuosa si no aparece adecuadamente motivada.
 Por otra parte y entrando ya en la última perspectiva que plantea Varela y que se refiere precisamente a la corporeización de la vacuidad, nos indica el nuevo enfoque del concepto de sujeto cognitivo, concentrándose en la actividad cognitiva que se sucede en ese espacio especial al que llama los quicios del presente inmediato, porque es precisamente donde el sujeto cognitivo habita.

Y resulta por demás complicado entender su propuesta filosófica ya que nos habla más sobre el ser no unitario y los agentes cognitivos, además de las propiedades emergentes y seres virtuales.

Aquí Varela, echa mano de sus conocimientos sobre la ciencia cognitiva, la neurociencia y nos habla del funcionamiento del cerebro, su intervención y dominio de nuestras acciones.

Maneja también esa analogía entre las redes neuronales del ser humano y el nuevo patrón llamado redes neuronales artificiales, mismas que se identifican con los niveles computacionales.

Una entidad cognitiva contextualizada posee por definición, perspectiva; es decir, está relacionada “objetivamente” con el entorno que la rodea de la situación, dirección, historia o actitud del sistema.

Habla también Varela sobre el ser como persona virtual y lo más importante, la pragmática del ser virtual y lo engloba en su propia introducción cuando afirma que “ya sabemos lo que es necesario para captar la naturaleza de la vacuidad del ser y su relevancia para la habilidad ética. La ciencia moderna occidental nos ha enseñando que el ser es virtual y vacio, y que aparece continuamente para hacerse cargo de las transiciones en los micro mundos.

El taoísmo, el confucionismo y el budismo nos enseñan que está fundamentada en el entendimiento gradual de ese ser vacio en la vida cotidiana y en la acción.

De esta forma y es el mismo Varela quien nos informa que los postulados anteriores son los que le dan cuerpo al postulado que es el núcleo temático de su libro: la habilidad ética es el conocimiento progresivo y directo de la virtualidad del ser.

Hemos de concluir con este reporte de lectura con el aprendizaje circular que propone Varela el acercarnos a las tradiciones orientales, mismas que nos definen  la habilidad ética como progresiva y que se funde en el entender gradualmente a ese ser vacio en la vida cotidiana y en la acción.

Es una tradición sobre un ideal cerca de la sabiduría, el adiestramiento ético de las tradiciones orientales de la enseñanza, mismas que nos invita a ponerlas en práctica en nuestras actividades diarias.

jueves, 9 de agosto de 2012

COMENTARIOS SOBRE EL MANUAL DE CARREÑO




COMENTARIOS SOBRE

EL   MANUAL DE   CARREÑO


Por: Carlos Alberto Chiñas Narváez
            Lic. En Comunicación y estudiante de la Maestría en Educación
            Por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz.
           Campus Agua Dulce, Veracruz.



            Comentar el Manual de “Urbanidad y buenas maneras” de Don Manuel Antonio Carreño muñoz, pareciera fácil, pero en verdad encierra muchas verdades tan transcendentales que sus 390 hojas te permiten viajar por muchas esquelas del buen comportamiento y las buenas maneras que hoy en día pareciera imposible llevarlas a cabo por la materialidad insana en que hemos convertido nuestra vida existencial.

 Don Antonio Carreño, plasma en esta obra su visión humana de las buenas relaciones, de la vida espiritual y de la vida social.

 Músico, pedagogo y diplomático venezolano cuya vida productiva corre desde 1812 hasta 1873 crea una obra de “Urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales” y corría el año de 1853, año de mucha inestabilidad social tanto en América como en Europa, por lo que era muy necesario compensar la falta de identidad humana que en ese momento se ausentaba.

 El libro comienza con tres capítulos introductorios, “Deberes morales del hombre” en donde desarrolla esas obligaciones para con Dios, para la sociedad, para con nuestros padres, para con la Patria, para con nuestros semejantes, y para con nosotros mismos, puesto que el “Hecho de formar parte del género humano ya nos compromete a esos deberes”.

 Es de suma importancia resaltar, que aunque es decididamente espiritual su propuesta, Carreño logra tocar muchas fibras internas del hombre…si partimos de que el hombre es inminentemente caótico esta obra resulta un manantial de reglas y principios que pueden moldear nuestra conducta y permitir reeducarnos en Urbanidad y buenas maneras.

El documento también explora 71 puntos de referencia donde se destacan deberes internos, deberes sociales, tipos de aseos, modos, acción social entre otras.

             Me llama mucho la atención la base filosófica que Don Manuel Carreño le imprime a su obra y el reflejo claro es cuando habla sobre que “en los deberes para con Dios se encuentran refundidos todos los deberes sociales y todas las prescripciones de la moral; así es que el modelo de todas las virtudes, el padre mas amoroso, el hijo mas obediente, el esposo más fiel, el ciudadano mal útil a su patria lo encontramos reflejados en Dios.”

 Por la época en que se escribe la obra, es entendible que proponga “el respeto a los sacerdotes como una manifestación de nuestro respeto a Dios mismo, dice, por los atributos que les han sido concedidos”.

“La gloria del hijo es el honor al padre”

 Aunque es un texto narrativo en sus inicios, resulta por demás digerible, aplicable y aunque ubicado contextualmente hacia el año 1800 es muy dado a la ideología de Derecha tanto política como socialmente.

En términos generales, es una excelente obra de etiqueta y buenas costumbres, considero que debe de rescatarse y reconstruirse en todas las esferas sociales, se debe de retomar en las clases y fortalecer al humanismo que tanta falta nos hace.

 Siempre nos quejamos de las conductas de nuestros jóvenes, pero nunca le ponemos atención a su educación de urbanidad y queremos que se comporten de una manera especial frente a los demás y frente a nosotros.

 Considero que tenemos ante nosotros un gran compromiso y debemos realmente enfrentar nuestras realidades.

 Tal vez estemos aun a tiempo y aunque no nos quede mucho, aun podemos recuperar lo perdido y no quedarnos con el argumento simple de que el hombre es inminentemente caótico, un universo en sí mismo y bueno y bondadoso naturalmente. Debemos convertir nuestras debilidades en oportunidades de crecimiento y solo a través de un manual de urbanidad y buenas maneras como el de Don Manuel Carreño lo podremos lograr.

Que sea para bien y por nuestros hijos.

jueves, 2 de agosto de 2012

DIDACTICA Y PLANEACIÓN EDUCATIVA


DIDACTICA Y PLANEACIÓN EDUCATIVA

Por: Carlos Alberto Chiñas Narváez.


            Hablar de Didáctica, es incursionar por los caminos difíciles de la educación, sobre todo porque se convierten en herramientas que debe poseer el docente para desarrollar sus actividades, pero además son las oportunidades que se provocan para que nuestros alumnos se desarrollen y desarrollen sus competencias en los diferentes grados que impartimos nuestras clases.


El presente documento no pretende agotar el análisis del tema, pero si brindar una información necesaria y suficiente para revalorar la importancia de la Didáctica y la Planeación Educativa.


A manera de introducción, retomaremos la serie de ideas que nos ha compartido John Dewey en su obra “How We Think” de 1938 el cual nos explica “la práctica Reflexiva en la labor docente” y en ella, el autor se pregunta “¿Quién es el profesor reflexivo? Proponiendo que “es el que se caracteriza por la apertura intelectual: analiza la metodología que utiliza en clase, se plantea las consecuencias de sus acciones y se hace responsable de ellas.


Se pregunta también ¿qué se necesita para alcanzar el pensamiento reflexivo? Y propone tres actitudes principales de un profesor reflexivo, resultando los siguientes:


  • APERTURA INTELECTUAL:
La esencia de la mentalidad abierta la constituye la curiosidad constante y el esfuerzo espontaneo por comprender todo aquello que se nos presenta como nuevo. Se define como la habilidad de considerar los problemas desde distintos puntos de vistas, de estar abiertos a nuevas ideas y pensamientos que quizás no habían sido considerados previamente. Una persona que tenga mentalidad abierta tiene una disposición constante a aprender cosas nuevas y flexibilidad para cambiar cualquier cosa que tenga que modificarse.



  • ENTUSIASMO:
Es una actitud necesaria para desarrollar el pensamiento reflexivo ya que es la disposición que tiene una persona cuando está realmente interesada en resolver un asunto determinado. El entusiasmo se hace evidente cuando una persona se siente muy atraída o motivada por una actividad o un pensamiento. De esta manera, cuando hay entusiasmo, lo normal es que se mantenga el interés por conocer más cerca del objeto de su atención. “El autentico entusiasmo es una actitud que opera como una fuerza intelectual. Un maestro que es capaz de despertar ese entusiasmo en sus alumnos, hace algo que ningún método formalizado podría lograr.

  • RESPONSABILIDAD INTELECTUAL:
Se define como la necesidad que tiene una persona de buscar el significado de aquello que está aprendiendo o enseñando. La responsabilidad intelectual afirma la razón por la que merece la pena de conocer algo. Ser responsable intelectualmente, supone considerar las consecuencias de un paso que se ha proyectado y tener la voluntad de aceptarlas razonablemente.


Y para lograr lo anterior, se recomienda responder las siete preguntas clave de un profesor reflexivo, las cuales son:


1.- ¿Qué pretendo que mis alumnos aprendan?


2.- ¿Qué problema pueden solucionar mis alumnos al aprender este tema?
 
            3.- ¿Cómo puedo generar un ambiente propicio para el aprendizaje de mis alumnos?


4.- ¿De qué manera puedo conseguir que mis alumnos se interesen por la materia de estudio?


5.- ¿Cómo puedo promover la interacción en el aula?


6.- ¿Qué estrategias puedo utilizar para que mis alumnos se impliquen en la clase?



7.- ¿Qué conexión existe entre mi asignatura y la vida de mis alumnos fuera de las aulas?


En cuestión de didáctica, es fundamental conocer la función específica del docente. Es tan noble y tan basta nuestra labor que no nos alcanzaría una vida para lograr conocer todas las herramientas que nos ofrece la didáctica como pedagogía fundamental del desarrollo humano.


Pero, ¿cuál es el objetivo de la didáctica?, entendemos que es la de fortalecer en el docente la elaboración de lo planeación didáctica que le permita desarrollar habilidades y destrezas en el aula mediante un trabajo colaborativo en el que intervengan diferentes puntos de vistas, propiciando así la creación de escenarios de aprendizajes en los que se aplique la característica transversal de la competencias.



Según Alicia W. De Camilloni en su libro “Corrientes Didácticas Contemporáneas” Colectivo. México 1997. La Didáctica habla del profesor y del maestro, de quien ejerce la profesión de docente y transmite un conocimiento generado por los científicos, los tecnólogos y los artistas (el mismo u otros) y como hombre, como ciudadano, puede actuar sin restricción y utilizar todos sus conocimientos para defender ciertos valores e intervenir en la acción social. Como docente, sin embargo, tiene que ser respetuoso de los otros, de la libertad de los demás, de sus alumnos.


Desde la didáctica se apunta a desarrollar un cierto tipo de intervención social. Si todo trabajador social se plantea como trabajar, como intervenir en la comunidad, los didactas se ocupan de la enseñanza tratando de responder a estas otras preguntas complementarias y específicas: ¿qué enseñamos?, ¿cómo lo enseñamos?, ¿qué debemos enseñar? ¿Qué debe ser y hacer la escuela? Sabemos que hoy, la escuela es una institución absolutamente fundamental en la construcción de una sociedad, sea vista de manera optimista o, sin necesidad de caer en un estrecho reproduccionismo, con visión pesimista.


La didáctica como disciplina pedagógica, nos ha permitido eslabonar el progreso de la humanidad, pues sin duda los docentes que han abrazado realmente el apostolado de la docencia, se sienten comprometidos en superarse constantemente y conocer las diferentes tendencias pedagógicas que al paso de los años van saliendo.


Ahora bien, no podemos terminar nuestro documento sin hablar sobre la planeación didáctica, tema por demás interesante y neurálgico en este trabajo.



Por planeación entendemos que es el proceso mediante el cual se establece desde el principio cuales son los fines, las metas, las actividades, los recursos humanos y materiales, la localización de todas las necesidades indispensables para llevar a cabo la tarea educativa.

                                                                                                  
La planeación por competencias, es un ejercicio de conciencia que considera todos los elementos objetivos para diseñar situaciones didácticas que desarrollen las competencias de los estudiantes y para ello es necesario tomar en cuenta los siguientes aspectos:



-       Competencias.

-       Indicadores de desempeño.

-       Conocimiento.

-       Habilidades de Pensamiento.

-       Destrezas y actitudes

-       Diseñar el escenario de aprendizaje que lleve a los alumnos a construir su propio aprendizaje y desempeño.



En este punto, quiero resaltar dos aspecto muy importante dentro de la planeación educativa y que resultan como SITUACIÓN DIDACTICA, la cual es una demanda creada por el docente que incluye un conflicto cognitivo a resolver por parte del estudiante, es un escenario de aprendizaje, una excusa para que se desplieguen las competencias y El CONFLICTO COGNITIVO que es algo que provoque la curiosidad del estudiante, algo que resolver y que encontrar, el cual se deba resolver haciendo uso de los conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que conforman la unidad de competencia, el docente debe plantearlo de modo que resulte atractivo para los alumnos.



Para lograr el éxito en lo anteriormente expuesto, no debemos dejar de lado el análisis de la Estrategia didáctica, en la cual podemos decir que la técnica didáctica no tiene valor por sí misma sino que constituye una herramienta que el profesor debe saber manejar y organizar como parte de una estrategia, dependiendo del aprendizaje que se espera desarrollar en el alumno.



Por ejemplo, para el aprendizaje de conceptos, la estrategia didáctica deberá considerar:



Análisis de información diversa en la que se presente este concepto desde diferentes perspectivas y tenga el alumno que llegar a una conclusión fundamentada acerca de la comprensión del mismo.



Actividad en pequeños grupos colaborativos donde se discuten resultados personales y se clarifican y enriquecen con las aportaciones de los colegas.



Al trabajar con el método de casos, la discusión grupal permitirá enriquecer o consolidar los conceptos que un alumno se ha venido formando en las fases de preparación individual y de grupos pequeños.



Una posterior intervención del profesor puede ser útil para clarificar en grupo dudas que aún existen.



Para el aprendizaje de un proceso, se requiere que el alumno ejecute correctamente cada una de las operaciones que lo componen y poder aplicarlo en contextos diferentes a aquél en el que lo aprendió.



Para el aprendizaje de actitudes, el profesor debe tomar en cuenta que:



El alumno requiere vivir experiencias donde se ofrezca la oportunidad de poner en práctica las actitudes que queremos fomentar en los alumnos.



El trabajo colaborativo permite desarrollar actitudes sociales como el respeto a los demás, tener una actitud de ayuda y servicio. Para lograrlo se establecen las normas por las que los comportamientos en grupo deben regirse. Por tanto el cumplimiento de las normas pasa a ser un aprendizaje de actitudes importante. Cuando el alumno comprende estas normas, las acepta, las pone en práctica, se involucra en el proceso y desarrolla también compromiso en el trabajo, sentido de pertenencia a un grupo y valoración de su contribución al logro de metas en grupo.



Se va conformando una personalidad activa, participativa y solidaria. Se espera de una persona con estas características que las haga presentes en cualquier situación de su vida: en la familia, en la sociedad como ciudadano y en el trabajo como profesionista.



Y concluyamos con el concepto de técnica didáctica que suele también aplicarse mediante términos tales como estrategia didáctica o método de enseñanza, por lo que es importante establecer algunos marcos de referencia que permitan esclarecerlos.



Una estrategia es, en un sentido estricto, un procedimiento organizado, formalizado y orientado a la obtención de una meta claramente establecida. Su aplicación en la práctica diaria requiere del perfeccionamiento de procedimientos y de técnicas cuya elección detallada y diseño son responsabilidad del docente.



La estrategia es, por lo tanto, un sistema de planificación aplicable a un conjunto articulado de acciones para llegar a una meta. De manera que no se puede hablar de que se usan estrategias cuando no hay una meta hacia donde se orienten las acciones. La estrategia debe estar fundamentada en un método pero a diferencia de éste, la estrategia es flexible y puede tomar forma con base en las metas a donde se quiere llegar. En su aplicación, la estrategia puede hacer uso de una serie de técnicas para conseguir los objetivos que persigue.



Está en manos pues, del docente al momento de realizar su planeación didáctica de ocupar todos los elementos que le permita realizar una buena propuesta pedagógica de acorde con las demandas de los nuevos tiempos.



Planear requiere paciencia, entrega, entendimiento y pasión por la docencia. No importa el tiempo ni el lugar, el docente debe siempre como coloquialmente se dice “correr el lápiz” para crear verdaderas situaciones didácticas con la debida consecución del aprendizaje significativo.



Planear no es fácil, pues si fuera fácil, cualquiera lo hiciera, la planeación didáctica es al fin de cuentas el arma poderosa de la docencia para contribuir con la formación y desarrollo de nuestras comunidades.